Políticas Públicas "La Deuda de Chile".
La Deuda de Chile
Carola Poupin Moraga.
“Política… es una actividad
orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar
ciertos objetivos”. (definición.de/política,
2012).
Y sabiendo esto, entonces que mas
decidor, tajante o directo que referirnos a “Políticas Públicas”. Definidas
como “acciones
de gobierno con objetivos de interés público que surgen de decisiones
sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis de factibilidad”
(UNIVERSIDAD IEXE, 2014), y aunque la definición en si sea más extensa queremos
referirnos a este concepto en donde las Políticas Públicas deberían estar
imaginadas, diseñadas y estructuradas de manera inversa a la ejecución que
vemos muchas veces. Estas son en esencia una acción donde los gobiernos de
cualquier nivel, y nos referimos a locales o centrales, buscan una solución
para un determinado tema o conflicto, lo cual resuelve o apoya a grupos, causas
o incluso indicadores.
Pero más allá de los números,
siempre se debe fomentar la participación de la ciudadanía, de los directos involucrados
o beneficiados. El espíritu de estas políticas debería tener al menos un efecto
integrador, donde la evaluación implica necesariamente empaparse de la realidad
en terreno, evaluando y determinando bajo una realidad latente la problemática,
donde la necesidad existe y no donde se busca aplacar la prensa, las protestas,
las demandas o incluso la conciencia de muchos actores que poco y nada aportan
al proceso, pero que se sirven del mismo.
¿Y porque realizamos esta declaración?
Porque en nuestro país se ha considerado dos caminos para combatir la pobreza
de ingresos, tales como: el crecimiento económico y la transferencia monetaria.
Dicho esto, según la Encuesta Casen en
2010 nos encontrábamos al debe en cuanto a gasto social lo que nos lleva a la
condición de insuficiencia con claros rasgos de ineficacia para quienes se ven
perjudicados y aun mas de la opinión pública (CIPERCHILE, 2010).
A principios del siglo pasado Chile
manifestó una creciente participación en lo que refiere a proveer o entregar
beneficios sociales. Según MIDEPLAN, esto
fue posible por medio de la creación de diversos programas sociales creando
instituciones que apoyaron y favorecieron este movimiento constante y creciente.
(MIDEPLAN, 1920-1991.p2).
Pero fue tal la cantidad de
demandas que incluso llegamos a estar al borde del colapso por la crisis del
financiamiento del gasto social en los años sesenta. Y avanzando en el tiempo,
a partir de 1973 se genera una contracción que se traduce en un retroceso por
parte del Estado en materias económicas y sociales, se da prioridad al
empresariado, a la liberalización de empresas y el mostrar a Chile en los
mercados internacionales.
De esta forma, con la priorización
económica al sector privado, justificado y/o apoyado en el crecimiento
económico como “motor del desarrollo”, es que inicia una temática que recién en
1990 nos confronta con una latente necesidad de accionar, ante la creciente
cifra de deuda social por parte del Estado, de quienes deberían velar a través
de las Políticas Públicas a fin de minimizar las carencias de los ciudadanos.
Así llegamos al día de hoy, con un
abanico de “deudas estatales” por parte de sus ciudadanos, deudas de salud, de educación,
de áreas verdes, deudas culturales… Y aunque podamos hacer una lista
interminable de necesidades no cubiertas, una de las más fundamentales es la
deuda que hoy en pleno 2019, Chile mantiene en temas de vivienda.
Según cifras entregadas por el
MINVU se contabilizan 822 asentamientos
irregulares o campamentos en donde viven 46.000 familias (RADIOU.CHILE,2019), que
a fines de 2018 ven como el sueño de la casa propia no es más que eso… un sueño.
Porque mas allá de la estadística y
la matemática, la realidad social en Chile se ve afectada por el eterno
“crecimiento económico”, una trampa, una siniestra maquina donde para generar
recursos y dar movimiento debe existir la pobreza, incluso mantenerla.
Y entonces, antes de continuar,
quiero plantearle las siguientes preguntas, en el Chile actual, ¿Estamos dando un
trato digno y humanitario a todos por igual?,¿Tenemos campamentos “dignos” o
estamos siendo parte de una nueva generación de refugiados? Sin duda nos hemos
conmovido con hechos tan violentos y condenables como la guerra, con los
refugiados sirios, con la masa humana marchando hacia la frontera de Estados
Unidos, con la creciente migración en Venezuela o Colombia, con la actual convulsión
en Ecuador… Y sería extraño no tomar al menos una postura en estos temas… Pero
cuando se trata de ver esta realidad, de sentir, de generar acción se nos
adormece la conciencia y nos ponemos un poco más “tolerantes” a la inacción y más
todavía a la condenación.
De acuerdo con cifras entregadas
por la ONU, la tasa de pobreza en el
mundo se ha reducido a la mitad, aun así 1 de cada 10 personas en regiones de
desarrollo subsiste, con menos de 1.90 dólares al día, esto es aproximadamente
$1.350 para pasar el día. (ONU,2018).
Y teniendo en cuenta esto, retomamos
el punto del crecimiento económico como una variable híbrida e insensible,
desconectada de la carencia real del pueblo.
Y compartimos sin duda la visión
entregada por Naciones Unidas sobre la pobreza, mas allá de todas sus
definiciones, simplemente como “un problema de derechos humanos”. A
todas luces no hay discusión en esta materia, porque si bien es cierto que
dentro de la pobreza hay muchos lineamientos tales como hambre o mal nutrición,
el tema de la vivienda digna forma parte de esta problemática, que no se
restringe a nuestro país, sino que invade la realidad de toda la humanidad en
su conjunto.
Santiago Braithwaite, Presidente de
la Organización Vecinal “Luchadores de Lo Hermida” nos da pinceladas de actores
que en primera instancia nos parecen positivos, pero en la realidad son tan
positivos como nefastos. “La Cámara Chilena de la
Construcción (CChC) es la gran mente detrás de la política habitacional que se
ha implementado desde los años de la dictadura. Un poder fáctico de las
políticas de viviendas y son ellos quienes las diseñan, por eso la política
actual del Gobierno no es superar el problema, sino que beneficiar a las
inmobiliarias” (RADIOU.CHILE,2019).
Y si nos ponemos a analizar, nos daremos
cuenta de que cada modificación sigue siendo insuficiente, ya que se continúa beneficiando
a organizaciones privadas a fin de mantener el mercado “equilibrado”.
De esta forma podemos
mencionar el modus operandi de las Entidades de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS),
en donde existen organizaciones como Techo, que han llevado la bandera de la
solidaridad, tal como Coca Cola la de la buena nutrición infantil….
Si usted lo analiza con
detenimiento, se podrá dar cuenta que Techo es una organización que actúa como
ente regulador y cooperador entre las constructoras y los beneficiarios, el
cual genera ingresos a través de estos asentamientos irregulares, recibe
donaciones, rebaja impuestos y tiene voluntarios para desarrollar su gestión. Ante
esto nos preguntamos ¿El foco de Techo estará dirigido a eliminar la pobreza y erradicar
los campamentos en Chile? …… Difícil determinar una respuesta.
Entonces, se vuelve prioritario
entender que son las Políticas Públicas y cuál es su objetivo, porque si bien
es cierto, en términos de vivienda debemos trabajar desde la causa que nos
permita en un corto, mediano o largo plazo generar la solución y quizás la
erradicación de la pobreza o de los Campamentos en Chile.
Hoy sabemos que los
campamentos contienen mas realidades de las que quisiéramos ver, saber o
confirmar. Uno de estos matices es aquel que nos da la realidad de que, al
menos en la teoría, mientras más formación tengas, más oportunidades laborales
tendrás, lo que finalmente se traduce en un mayor ingreso económico. Pero no
hablamos solo de capacitar en términos académicos, sino también financieros,
educando para una buena administración de recursos y un sistema de ahorros.
Esto podría ser gestionado a través de organizaciones sociales que tengan como
objetivo la reinserción social, desarrollando talleres de contabilidad básica
para el hogar. De esta manera recibirían herramientas para poder sobrellevar
cierto tipo de situaciones, tales como el habito de pagar cuentas, dividendos,
etc. Ya que no existe conciencia respecto a la nueva condición a la que han
accedido, no están preparados para enfrentar una realidad distinta a lo
conocido. Este problema genera frustración, decepción e inseguridad sobre sus
propias capacidades para resolver esta problemática.
En lo concreto, debemos
trabajar en pro de la concreción de datos, con el objetivo de dar un sentido
real a las necesidades versus los resultados, no olvidemos que uno de los
pilares de las Políticas Públicas, es buscar soluciones de interés público tras
un proceso de investigación.
Y si bien es cierto,
este ensayo pretende referirse a las Políticas Públicas en términos concretos, sería
irresponsable y antojadizo llenarnos de cifras, citas y fuentes si caemos en el
vicio de dejar de ser humanos. Más aun, no nos cansaremos de repetir que las Políticas
Públicas son solo letras, que pueden favorecer o perjudicar el rendimiento
gubernamental, que conllevan procesos de análisis, evaluativos y cuantitativos.
Para concluir, solo
queda referirnos al rol de cada uno de nosotros como Trabajadores Sociales,
como personas y profesionales, con historias personales que nos han traído
hasta este punto, donde hemos decidido no callar, sino que enfrentar el desafío
que existe en nuestra sociedad. Y dicho esto es que nos ponemos al servicio de
la comunidad, desde la base, desde el poblador más humilde y hasta donde nos
lleve este viaje profesional, accionando de manera que seamos agentes de cambio
dentro de las Políticas Públicas, manteniendo no solo la boca abierta ante la injusticia,
sino que la mente y el corazón para crear los pilares fundamentales de la
vivienda digna en Chile.
El cambio a nivel de Políticas
Públicas está en nuestras manos… ¿Abriremos las puertas o solo seremos un
adorno en esta gran cadena? Ud. lo decidirá…


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